‘Salimos a las 14, comemos, nos cambiamos y volvemos a acomodar a la gente’.
Eran las 10 de la mañana. Y las sillas no estaban… las sillas no estaban. Nosotras las pusimos, nosotras pusimos casi 5000 sillas.
-Somos 16- Nos dieron las identificaciones. La mía decía en letras bien grandes: “ACOMODADORES”. No volvimos a cambiarnos ni nada. Los del Ministerio de Trabajo vinieron a censar el trabajo en negro. Nos tomaron los datos a todas, sacaron fotos, y nos grabaron trabajando. Pero ellos no hicieron que nos pagaran lo que corresponde. Nosotras lo hicimos.
-Vengan a buscar la comida- Un hombre que se volvió muy entorpecedor para nuestro trabajo, nos llamó. Algunas chicas fueron y volvieron con trapos para limpiar las sillas… o sea, encima que nos hicieron ponerlas también teníamos que limpiarlas. Como nuestra coordinadora se negó a que también les coloquemos los precintos, los hombres de seguridad lo hicieron, de onda.
-¡No sé para que limpian las sillas! Si después del recital… ¡Húmedas van a quedar! ¡El que venga a sacarlas mañana se va a tener que bancar una baranda a pescado!-
Nueve horas y media después terminamos de poner todas las sillas junto con otras personas que colaboraron.
Abrieron las puertas.
-Prefiero estar en un clásico de huracán y Newbery que acá…- Un policía comentó medio en broma, medio en serio.
Se hizo de noche y entre el ida y vuelta de gente y sillas divisé a una señora que parecía completamente perdida, con entrada en mano, así que me acerqué, le dejé en su asiento; y le dije lo que a todos:
-Disfrute del show…- Cuando le dí la espalda, aquella mujer me agarró bien firme del brazo… pude sentir como sus uñas pintadas al rojo vivo me traspasaba el sweeter gris. Me asusté. Me clavó la mirada y con toda la seriedad del mundo me preguntó con imponente voz:
-¿Ya vino?- ‘¿Qué? ¿Me está jodiendo? Con todo el trabajo que tuvimos… No se ni como me llamo ¿Y quiere que le diga si vino?’ Lo cierto es que no le vimos ni los pelos al señor que se presentaría esa noche, casi me reí de aquella ilusa viejita, pero descubrí que hablaba completamente en serio… y pensé que ella estaría desde las 5 o 6 de la tarde haciendo la cola…
-Me acaban de informar que hace algo más de 30 minutos, el señor Solís ha ingresado al estadio- La señora abrió la boca pero no le salieron las palabras, me dejó ir lentamente. Y recién en ese momento comprendí que esa sería una larga noche. Me alejé hacia mi punto de encuentro con el público: ‘Verónica, sos bien turra y mentirosa’, me reprendí a mi misma.
-¿Cuándo empieza?-
-¿Puedo ir al baño?-
-¿Marco Antonio vino a hacer la prueba de sonido?-
-El señor va a tener que cambiarse de lugar, estos asientos están vendidos-
-¿Se puede fumar?-
-¡Nena, vení acá!-
-¡Esto es una vergüenza! ¡Haceme el favor de llamar a alguien para quejarme!
Recuerdo que guié a 5 señoras que venían juntas, se notaba claramente que eran amigas del barrio, familiares o compañeras de trabajo, les indiqué sus asientos, se sentaron y mientras me alejaba, escuché a la distancia sus gritos cholulos, cual princesas de 15 años en sus cumpleaños.
Arrancó el recital y la gente todavía ingresaba al estadio, algunos habían pagado por los menos $200 y quedaron sin ubicar.
Aunque era de noche, tenía las mejillas calientes por el sol de la tarde, había frío, después calor. Suspiré y me senté en el césped del estadio: ‘No quiero más’.
El artista movía los hombros y las chicas gritaban. El artista cantaba en tono agudo, y las chicas gritaban. El artista tomaba cuidadosamente los objetos y prendas que las chicas les tiraban. El artista bailaba la coreografía con las bailarinas y las chicas empezaban a perder la voz. Las chicas se subían en las sillas y gritaban todo el tiempo. El artista ha concedido juventud al target de viejas de mierda de entre
Al final nos quejamos porque querían pagarnos una porquería. Eso se arregló, por suerte.
‘Si él no hubiera venido… sería tan feliz…
Pero si no hubiera venido… al menos 5000 chicas hubieran sido tan tristes…’
Tres días después, las placas de mi garganta me tienen en la cama... angina y vamos por más...
6 Interpretaciones:
Vero! después de semejante experiencia que te salgan placas y una angina de fin de verano no es tan malo!! peor hubiera sido que el virus te ataque el paladar musical y le hubieras encontrado onda al Marco Antonio... ja ja Eso sí que es jodido!!
Cuando miraste todo ese espectáculo, me acordé de quien mira una hinchada en un clásico de Baires, una vuelta al perro los domingos a la tardecita, un boliche, en fin, me acordé de Serrat y el después de la fiesta, cada uno vuelve a sus cosas...
una aspirina, un yuyito pal amor, un pasatiempo, un desahogo, un vicio, un recital, en una de esas nos carga las pilas... o nos tumba en la cama con anginas!! ja ja
Vero me encanta leerte!
Y mucho AJO (aguantarse y a joderse, o ánimo y joda, que ya pasará)
Gracias Sergio! Ya estoy trabajando en la narración, en base a tu poema "Miedo", pero como verás me tomo mi tiempo...
Saludos!
jajajaja
muy buen relato! me mataron las imágenes de las "chicas" en plena histeria colectiva al mejor estilo beatle
mas les valía pagarles bien después de la chorrada que cobraron de entrada, no?
besos
Es así, unos trabajando para que otros/otras disfrutando, y cada cada cual su gusto.
Feo lo del dinero, el trabajo se paga lo que vale!! o así debería ser y peor lo del Ministerio.
Solis o Magallanes, se crece con cada dia y con cada angina.
Que te cures rápido y que la próxima te toque del lado del placer! =D
ladesmadeja: La gente pagó entre $200 y $500 para asistir, con menos de 10 entradas cubrieron nuestro sueldo, así que imaginas...
CaZp: Trabajé para juntar plata para ir a ver a Radiohead,así que por supuesto que esta vez si me toca disfrutar!
Gracias chicos por sus comentarios!
Trabajar para que otros disfruten y se diviertan, es duro pero alguien lo tiene que hacer.
Aunque despues de 8 meses en un boliche descubri que puede ser una experiencia traumante, se ve todo desde una perspectiva distinta y que rara vez uno observa.
En fin
Saludos
Darío
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